LA CONSPIRACIÓN DE LOS CHANCHOS

George Orwell escribió hace muchos años una obra que en estos días cobra particular relevancia "La rebelión en la granja" en ella los animales, liderados por los Cerdos, le quitaban el poder a los humanos. Una conspiración hecha a la manera de los grandes golpes de estado que han marcado la evolución de nuestra historia. ¿Qué peligro puede esconder una enfermedad tan común y corriente como la gripe?
Por Javier Verdejo

La evolución de los medicina ha demostrado que es posible almacenar, estudiar y modificar distintos agentes patógenos. Una vacuna, por ejemplo, no es más que el virus debilitado de manera tal que permita a nuestro sistema inmunológico reconocer a este organismo extraño y tener las armas suficientes como para combatirlo.

Lamentablemente la historia ha demostrado no esto no siempre se hace con fines altruistas.

De la misma manera ha sido posible la creación de las silenciosas y mortales armas biológicas. Ántrax, fiebres hemorrágicas como el ébola y el botulismo, son solo algunos de los agentes que se han reconocido como utilizables para desencadenar una verdadera tragedia.

La ventaja de este tipo de armas es que difícilmente alguien podría comprobar el origen real de la enfermedad. La existencia de experimentos con virus es un hecho conocido y aceptado; por esto surgen las voces alarmistas de quienes ven la mano del hombre tras la aparición de una inminente pandemia como la ex "gripe porcina", renombrada (por el bien de toda la industria generada en torno al cerdo) influenza tipo A (H1N1).

Teorías conspiratorias abundan en la web, sitios como Youtube almacenan decenas de vídeos en el que explican cómo y por qué este virus fue creado por el hombre:

en algunos solo se plantea como un posible error en el manejo de un virus estudiado en un laboratorio,



otros, como la cadena venezolana Telesur, siembran la duda al plantear lo lucrativo que puede llegar a ser este brote para las empresas farmacéuticas



- y otros plantean la opción del BIOTERRORISMO!!



Quizás la gran debilidad de todas estas teorías conspiratorias es la calidad de información utilizada. Es usual encontrar en ellas "estudios" de procedencia dudosa que generan suspicacias, ya que apelan a ideas presentes en el imaginario colectivo.


Mientras que la gran fortaleza de las teorías conspiratorias -más allá de lo tendenciosos de sus planteamientos- es que permiten a la gente reflexionar al respecto. Mi conclusión: no confiar ciegamente en quienes convirtieron por algunas semanas a los cerdos, estos nobles animales, en el enemigo público número 1, cuando es posible que seamos los hombres los culpables de nuestro propio sufrimiento.

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